Capítulo dieciséis: La casa de enfrente
¡Que encanto siempre, platero, en mi niñez, el de la casa
de enfrente a la mía! Primero, en la calle de la Ribera, la casilla
de Arreburra, el aguador, con su corral al Sur, dorado siempre
de sol, desde donde yo miraba a Huelva, encaramándome en
la tapia. Alguna vez me dejaban ir, un momento, y la hija de
Arreburra, que entonces me parecía una mujer, y que ahora, ya
casada, me parece como entonces, me daba azamboas y
besos... Después, en la calle Nueva—luego Cánovas, luego
Fray Juan Pérez—, la casa de don José, el dulcero de Sevilla,
que me deslumbraba con sus botas de cabritilla de oro, que
ponía en la pita de su patio cascarones de huevos, que pintaba
de amarillo canario con fajas de azul marino las puertas de su
zaguán; que venía, a veces, a mi casa, y mi padre le daba
dinero, y él le hablaba siempre del olivar... ¡Cuántos sueños le
ha mecido a mi infancia esa pobre pimienta que, desde mi
balcón, veía yo, llena de gorriones, sobre el tejado de don
José!. (Eran dos pimientas que no uní nunca: una, la que veía,
copa con viento o sol, desde mi balcón; otra, la que veía en el
corral de don José, desde su tronco...)
Las tardes claras, las siestas de lluvia, a cada cambio leve
de cada día o de cada hora, ¡qué interés, qué atractivo tan
extraordinario, desde mi cancela, desde mi ventana, desde mi
balcón, en el silencio de la calle, el de la casa de enfrente!
PROPUESTA DE ACTIVIDADES
1. Busca en el texto todas las palabras pertenecientes al campo semántico de la casa.
2. Seguro que os encanta dibujar. Vamos a hacer un dibujo donde aparezca el paisaje descrito en el texto y los personajes.
3. Ahora vamos a buscar los adjetivos que haya en el texto. Colocaremos el sustantivo al lado para saber mejor su significación.
4. Por último, completa el texto con las formas del pasado:
¡Que encanto siempre, platero, en mi niñez, el de la casa de enfrente a la mía! Primero, en la calle de la Ribera, la casilla de Arreburra, el aguador, con su corral al Sur, dorado siempre de sol, desde donde yo ______ (mirar) a Huelva, encaramándome en la tapia. Alguna vez me dejaban ir, un momento, y la hija de Arreburra, que entonces me _______ (parecer) una mujer, y que ahora, ya casada, me parece como entonces, me daba azamboas y besos... Después, en la calle Nueva—luego Cánovas, luego Fray Juan Pérez—, la casa de don José, el dulcero de Sevilla, que me _________ (deslumbrar) con sus botas de cabritilla de oro, que ponía en la pita de su patio cascarones de huevos, que _______ (pintar) de amarillo canario con fajas de azul marino las puertas de su zaguán; que ______ (venir), a veces, a mi casa, y mi padre le ______ (dar) dinero, y él le ______ (hablar) siempre del olivar... ¡Cuántos sueños le ha mecido a mi infancia esa pobre pimienta que, desde mi balcón, veía yo, llena de gorriones, sobre el tejado de don José!. (Eran dos pimientas que no ______ (unir) nunca: una, la que ______ (ver), copa con viento o sol, desde mi balcón; otra, la que_______ (ver) en el corral de don José, desde su tronco...)
Las tardes claras, las siestas de lluvia, a cada cambio leve de cada día o de cada hora, ¡qué interés, qué atractivo tan extraordinario, desde mi cancela, desde mi ventana, desde mi balcón, en el silencio de la calle, el de la casa de enfrente!
¿CÓMO SE ENCUENTRA HOY PLATERO...?
A continuación, si quieres profundizar más acerca de este magnífico cuento, haz clic en la siguiente imagen y realiza las actividades propuestas por el Plan Lector del grupo Edebé: